domingo, 31 de mayo de 2026

sábado, 30 de mayo de 2026

"El cine es un espejo".

      El séptimo arte es como un espejo que nos devuelve nuestra propia imagen. Un reflejo de nuestro pasado, presente y futuro. Seguro que alguna vez te habrás preguntado por qué volvemos siempre a recurrir a él incluso si algunos de los relatos se parecen entre sí. Ahora conocerás la respuesta.

     Hay algo curioso en el cine, aunque sabemos que es ficción, seguimos dejándonos arrastrar por él como si fuera realidad. Nos enamoramos de personajes que no existen, lloramos con historias que nunca ocurrieron y salimos de la sala o apagamos la pantalla sintiendo que algo dentro de nosotros ha cambiado.

     En primer lugar, esto se debe a que el cine no solo nos cuenta una historia sino que nos hace vivirla y sentirla en nuestras propias carnes. Sabemos que es ficción, sí, pero aun así nos dejamos arrastrar por esta aclamada disciplina artística. El cine construye experiencias. La luz, el sonido, el montaje y la interpretación trabajan juntos para generar una ilusión emocional completa, es aquello a lo que nos referimos comúnmente como la puesta en escena. La literatura, por ejemplo, lo tiene más difícil a la hora de mostrar la emoción de un personaje porque solo podemos percibirla mediante la lectura, en cambio en el cine podemos escuchar una respiración entrecortada o ver claramente el rostro de sufrimiento o alegría del personaje. El cine nos muestra cada lágrima derramada, gota a gota. Tan solo nos falta poder oler la película o incluso tocarla (aunque a veces con el 3D se crea esa falsa ilusión tangible).

     En segundo lugar, hay que tener en cuenta su narrativa. Y es que las historias se repiten una y otra vez tanto si nos damos cuenta como si no. A esta se le llama las historias universales. Estas historias son aquellas que se repiten porque las entendemos, porque forman parte de nuestra educación y nuestra cultura. Como por ejemplo el clásico chico conoce a chica, el clásico estudiante de instituto maltratado por las animadoras y los jugadores de fútbol, el clásico loco incomprendido que no encaja en ninguna parte, el superhéroe frustrado, el que desconoce sus orígenes, el que piensa diferente a la gran masa de gente que le rodea, el soñador que sueña despierto, etc… O incluso podemos generalizar un poco más: amores imposibles, la lucha contra el destino, el anhelo, la rendición, la pérdida, la identidad, etc…

No es falta de originalidad, más bien al revés. El cine nos conoce y crea mundos ficticios que nosotros podemos relacionar y reconocer fácilmente asociándolo con nuestro mundo y nuestras propias experiencias.

El cine funciona como un lenguaje universal basado en emociones humanas básicas. Cambian los contextos, los mundos, incluso los géneros, pero el núcleo sigue siendo el mismo. Por eso una historia de vampiros puede hablar de amor, de soledad o de identidad sin dejar de ser una historia de terror.

     En tercer lugar, podría decirse que el espectador también forma parte de la película.

Cada espectador completa la historia con su propia experiencia. Dos personas pueden ver la misma película y terminarla con interpretaciones completamente distintas. Por ejemplo, el final de Romeo y Julieta puede ser trágico para alguien, romántico para otro o ambas cosas para una tercera persona. El cine no es un mensaje cerrado. Más bien es como una conversación, cada uno la percibe de una forma distinta.

     En cuarto lugar, hablamos de la estética como emoción. No todo en el cine es historia. A veces, lo que nos atrapa no es lo que pasa, sino la forma en la que lo percibimos.

La paleta de colores, la composición de un plano o el uso del silencio pueden generar sensaciones más fuertes que un diálogo entero. Hay películas que funcionan casi como pinturas en movimiento, donde cada fotograma podría ser una obra independiente.

El cine contemporáneo ha entendido esto muy bien: la estética ya no es solo decoración, es narrativa. No obstante, el cine actual (entre los 2010s y 2020s) está sufriendo cierta decadencia con respecto al color. ¿El motivo? Porque antiguamente se empleaba más el color para emocionar, incluso si este resultaba una fantasía imposible. Hoy en día, con tantos efectos cuidados y realismo, este intento de ser igual a la vida real ha fastidiado un poco la magia del color. Por eso hoy en día los expertos hablamos de películas que se ven demasiado oscuras, con falta de brillo, color y emoción.

     En quinto lugar, hay que entender la forma de ver cine en la era digital. Hoy en día el cine se consume de una forma muy distinta a como se hacía décadas atrás. Ya no tenemos que ir solo al cine para poder ver una película o esperar en casa a que la echen por la televisión. Hoy en día existen las plataformas a la carta que podemos usar mediante todo tipo de dispositivos: televisores, ordenadores, tabletas o incluso hasta teléfonos móviles.

Pero si algo perdura en el tiempo es la necesidad de historias, a pesar de que las consumimos de muchas otras maneras.

Además, hoy en día no siempre se ve una película de principio a fin. A veces nuestras vidas ajetreadas o incluso la falta de atención, nos llevan a ver películas a cachos. Hay mucha gente que ve un trocito de una película o serie mientras come o viaja en trasporte público. No obstante, seguimos buscando lo mismo: desconectar de la realidad para entrar en otra que, paradójicamente, quizá nos ayude a entender la nuestra o sino al menos nos distraerá o emocionará.

     En sexto e último lugar, vamos a descubrir por qué el cine nunca deja de impresionarnos. El cine no es solo entretenimiento. Es memoria emocional, es identidad, cultural y en muchos casos incluso una forma de comprender el mundo que nos rodea. Por eso volvemos a él una y otra vez. Porque, aunque las historias cambien, nosotros seguimos intentando responder a las mismas preguntas. Y cada película, de alguna manera, nos ofrece una versión distinta de la respuesta que, consciente o inconscientemente, estamos buscando.

     Espero que te haya gustado este artículo reflexionando un poco sobre cine. Y es que el séptimo arte es único, sin lugar a dudas. Nos vemos muy pronto con un nuevo artículo en #RetratosDeCine.

 


martes, 28 de abril de 2026

"Mi 32 cumpleaños".


     El 10 de abril fue mi 32 cumpleaños de modo que quería aprovechar para repasar una serie de posts interesantes. En esta ocasión he decidido recordar los seis posts (que tenemos por el momento) que tratan acerca de oficios cinematográficos. ¡Espero que los disfrutéis! ¡Muchas gracias!


sábado, 28 de febrero de 2026

"Notting Hill".

     Notting Hill (mismo nombre en su título original) es una película del Reino Unido de 1999, dirigida por Roger Michell y escrita por Richard Curtis. La música es de Trevor Jones. Y la fotografía es de Michael Coulter. Entre el elenco de actores que componen la película se encuentran: Hugh Grant, Julia Roberts, Rhys Ifans, Hugh Bonneville, Emma Chambers, James Dreyfus, Tim McInnermy, Gina McKeen, Dylan Moran, Matthew Modine, Emily Mortimer, Alec Baldwin y Richard McCabe.



    El protagonista es William Tracker, el propietario de una pequeña librería que tan solo vende guías de viajes en el barrio londinense de Notting Hill. Un buen día la casualidad hace que la famosa actriz Anna Scott termine en su librería cuando está de paso por Londres y lejos de la escandalosa Hollywood. William se queda prendado de ella inmediatamente, aunque en un principio ni se da cuenta de lo famosa que es. Ambos empiezan a salir, pero la fama y las terceras personas (el desastroso compañero de piso de William y el novio de Anna) no hacen más que complicar su relación. Tampoco ayuda en nada que ella sea tan famosa y que tenga tanto miedo de que la prensa se meta en su vida. William, en cambio, está acostumbrado a la sencillez lejos de la prensa, no obstante se hace pasar por periodista equino para volver a acercarse a ella. Anna también se siente fuertemente atraída por William desde un primer momento, pero la fama la lleva a ser quizá más cauta de lo necesario. 


   El personaje de Anna Scott fue escrito como una versión ficticia de una estrella de Hollywood. El guionista, Richard Curtis, se basó en Julia Roberts para crear a Anna. Por eso ha sido redondo que fuese Julia quien aceptase este papel. Menuda casualidad. 


     Hugh Grant estuvo a punto de rechazar este papel. El motivo, porque le parecía que era demasiado parecido a otros personajes que ya había interpretado. Suerte que al final aceptó porque esta se ha convertido en una de las películas más conocidas de toda su carrera. Y es que si por algo se caracteriza Hugh Grant es por la cantidad de papeles como galán de comedia romántica que ha hecho. Aunque esto le ha dado mucha fama, a veces Hugh se quejaba porque quería hacer roles distintos como interpretar papeles de malo o de bicho raro. Por suerte ahora que ya es más mayor ya no le llaman para comedias románticas. Y ahora que empezado a hacer de malo o de perturbado parece ser que está feliz con esta nueva etapa en su carrera. 


   Una escena que muchos destacan es esa en la que el grupo de amigos y Anna están cenando juntos y compiten por ver quien se come el último brownie. Las reacciones de los actores resultan muy naturales porque había mucha química entre todo el reparto tanto fuera como dentro de cámara. Por eso esta escena fluye tan bien y  al espectador le genera cierta incomodidad y angustia, tal y como tiene que ser. 


     La famosa frase que dice Anna: “Solo soy una chica, de pie frente a un chico, pidiéndole que la quiera”, se ha convertido en una de las citas más románticas de la historia del cine de los noventa. Richard Curtis, el guionista, dudaba acerca de si sonaría demasiado cursi. Suerte que al final sí que la incluyó porque refleja muy bien la situación de los personajes y se ha convertido en una frase icónica. Con esta frase Anna nos recuerda que por muy famosa que sea ella no es un robot sino una persona normal y corriente con sentimientos a pesar de ser considerada toda una celebridad. 


    La conocida escena en la que William va caminando y van pasando las estaciones, parece que esté rodada en un único plano secuencia. Pero no es así. Existen cortes invisibles a lo largo de esta escena. Visualmente es una de las escenas más recordadas de la película.

 

    La famosa librería que aparece en la película, Travel Bookshop, está inspirada en una librería real de Notting Hill. Para la película se usaron los exteriores pero el interior fue recreado en un plató. A pesar de esto, tras estrenarse la película, la librería real hizo el agosto recibiendo las visitas de los fans. 


     Notting Hill fue todo un éxito en taquilla. Consolidó el boom de las comedias románticas británicas de los noventa. Además, ayudó a reforzar la imagen de la ciudad de Londres como un escenario romántico internacional. No podemos olvidarnos de la futura Love Actually (2003), la comedia romántica navideña por excelencia con Londres (entre otras ciudades) como escenario principal. Película en la que, por cierto, también aparece Hugh Grant, esta vez como primer ministro británico y con una novia deslenguada. 


Por aquí te dejo el tráiler de Notting Hill:






    Notting Hill contó con un presupuesto de 42.000.000 dólares y una recaudación total de 363.889.678 dólares. La película se estrenó el 21 de mayo de 1999 en Estados Unidos, y el 5 de agosto de 1999 en España.


     Notting Hill fue nominada en los 57 Globos de Oro en las categorías de Mejor película de comedia o musical, Mejor actor principal de comedia o musical para Hugh Grant, y Mejor actriz principal de comedia o musical para Julia Roberts. En los Premios BAFTA obtuvo una nominación en la categoría de Mejor film británico y otra en la de Mejora actor secundario para Rhys Ifans. En los 12 Premios de Cine europeo fue nominada en la categoría de Mejor película. Para los Satellite Awards la nominaron en la categoría de Mejor película de comedia o musical, Mejor actriz principal de comedia o musical para Julia Roberts y Mejor actor de reparto de comedia o musical para Rhys Ifans.


     A parte de Cartas a Julieta y de Kate y Leopold, este mes de San Valentin también quiero recomendarte Notting Hill.  Al igual que Kate y Leopold, Notting      Hill está disponible en la plataforma SkyShowTime. Esta película es un clásico del cine romántico y una pequeña joya británica que no debe pasar desapercibida. De modo que si estás buscando una película bonita y agradable, que te trasmita ese rollo tan cozy, y no te quieres complicar demasiado la vida, Notting Hill es la película que tienes que ver. Es la clásica historia de amor linda y sincera entre dos personas que provienen de mundos muy distintos.




“Creo que deberíamos tomar decisiones basadas en la felicidad, no en el miedo”.
William Tracker.

Notting Hill.