El séptimo arte es como un
espejo que nos devuelve nuestra propia imagen. Un reflejo de nuestro pasado,
presente y futuro. Seguro que alguna vez te habrás preguntado por qué volvemos
siempre a recurrir a él incluso si algunos de los relatos se parecen entre sí.
Ahora conocerás la respuesta.
Hay algo
curioso en el cine, aunque sabemos que es ficción, seguimos dejándonos
arrastrar por él como si fuera realidad. Nos enamoramos de personajes que no
existen, lloramos con historias que nunca ocurrieron y salimos de la sala o
apagamos la pantalla sintiendo que algo dentro de nosotros ha cambiado.
En primer
lugar, esto se debe a que el cine no solo nos cuenta una historia sino que nos
hace vivirla y sentirla en nuestras propias carnes. Sabemos que es ficción, sí,
pero aun así nos dejamos arrastrar por esta aclamada disciplina artística. El
cine construye experiencias. La luz, el sonido, el montaje y la interpretación
trabajan juntos para generar una ilusión emocional completa, es aquello a lo
que nos referimos comúnmente como la puesta en escena. La literatura, por
ejemplo, lo tiene más difícil a la hora de mostrar la emoción de un personaje
porque solo podemos percibirla mediante la lectura, en cambio en el cine podemos
escuchar una respiración entrecortada o ver claramente el rostro de sufrimiento
o alegría del personaje. El cine nos muestra cada lágrima derramada, gota a
gota. Tan solo nos falta poder oler la película o incluso tocarla (aunque a
veces con el 3D se crea esa falsa ilusión tangible).
En segundo
lugar, hay que tener en cuenta su narrativa. Y es que las historias se repiten
una y otra vez tanto si nos damos cuenta como si no. A esta se le llama las
historias universales. Estas historias son aquellas que se repiten porque las
entendemos, porque forman parte de nuestra educación y nuestra cultura. Como
por ejemplo el clásico chico conoce a chica, el clásico estudiante de instituto
maltratado por las animadoras y los jugadores de fútbol, el clásico loco incomprendido
que no encaja en ninguna parte, el superhéroe frustrado, el que desconoce sus
orígenes, el que piensa diferente a la gran masa de gente que le rodea, el
soñador que sueña despierto, etc… O incluso podemos generalizar un poco más:
amores imposibles, la lucha contra el destino, el anhelo, la rendición, la pérdida,
la identidad, etc…
No es falta de originalidad, más bien al revés. El
cine nos conoce y crea mundos ficticios que nosotros podemos relacionar y
reconocer fácilmente asociándolo con nuestro mundo y nuestras propias experiencias.
El cine funciona como un lenguaje universal basado en
emociones humanas básicas. Cambian los contextos, los mundos, incluso los
géneros, pero el núcleo sigue siendo el mismo. Por eso una historia de vampiros
puede hablar de amor, de soledad o de identidad sin dejar de ser una historia
de terror.
En tercer
lugar, podría decirse que el espectador también forma parte de la película.
Cada espectador completa la historia con su propia experiencia.
Dos personas pueden ver la misma película y terminarla con interpretaciones
completamente distintas. Por ejemplo, el final de Romeo y Julieta puede ser trágico para alguien, romántico para otro
o ambas cosas para una tercera persona. El cine no es un mensaje cerrado. Más
bien es como una conversación, cada uno la percibe de una forma distinta.
En cuarto
lugar, hablamos de la estética como emoción. No todo en el cine es historia. A
veces, lo que nos atrapa no es lo que pasa, sino la forma en la que lo
percibimos.
La paleta de colores, la composición de un plano o el
uso del silencio pueden generar sensaciones más fuertes que un diálogo entero.
Hay películas que funcionan casi como pinturas en movimiento, donde cada
fotograma podría ser una obra independiente.
El cine contemporáneo ha entendido esto muy bien: la
estética ya no es solo decoración, es narrativa. No obstante, el cine actual
(entre los 2010s y 2020s) está sufriendo cierta decadencia con respecto al
color. ¿El motivo? Porque antiguamente se empleaba más el color para emocionar,
incluso si este resultaba una fantasía imposible. Hoy en día, con tantos
efectos cuidados y realismo, este intento de ser igual a la vida real ha
fastidiado un poco la magia del color. Por eso hoy en día los expertos hablamos
de películas que se ven demasiado oscuras, con falta de brillo, color y
emoción.
En quinto
lugar, hay que entender la forma de ver cine en la era digital. Hoy en día el
cine se consume de una forma muy distinta a como se hacía décadas atrás. Ya no
tenemos que ir solo al cine para poder ver una película o esperar en casa a que
la echen por la televisión. Hoy en día existen las plataformas a la carta que
podemos usar mediante todo tipo de dispositivos: televisores, ordenadores,
tabletas o incluso hasta teléfonos móviles.
Pero si algo perdura en el tiempo es la necesidad de
historias, a pesar de que las consumimos de muchas otras maneras.
Además, hoy en día no siempre se ve
una película de principio a fin. A veces nuestras vidas ajetreadas o incluso la
falta de atención, nos llevan a ver películas a cachos. Hay mucha gente que ve
un trocito de una película o serie mientras come o viaja en trasporte público.
No obstante, seguimos buscando lo mismo: desconectar de la realidad para entrar
en otra que, paradójicamente, quizá nos ayude a entender la nuestra o sino al
menos nos distraerá o emocionará.
En sexto e
último lugar, vamos a descubrir por qué el cine nunca deja de impresionarnos.
El cine no es solo entretenimiento. Es memoria emocional, es identidad, cultural
y en muchos casos incluso una forma de comprender el mundo que nos rodea. Por
eso volvemos a él una y otra vez. Porque, aunque las historias cambien,
nosotros seguimos intentando responder a las mismas preguntas. Y cada película,
de alguna manera, nos ofrece una versión distinta de la respuesta que,
consciente o inconscientemente, estamos buscando.
Espero que te haya gustado este artículo reflexionando un poco sobre
cine. Y es que el séptimo arte es único, sin lugar a dudas. Nos vemos muy pronto
con un nuevo artículo en #RetratosDeCine.
El 10 de abril fue mi 32 cumpleaños de
modo que quería aprovechar para repasar una serie de posts interesantes. En
esta ocasión he decidido recordar los seis posts (que tenemos por el momento)
que tratan acerca de oficios cinematográficos. ¡Espero que los disfrutéis! ¡Muchas
gracias!
En qué consiste el trabajo de un director
de cine:
Notting Hill
(mismo nombre en su título original) es una película del Reino Unido de 1999,
dirigida por Roger Michell y escrita por Richard Curtis. La música es de Trevor
Jones. Y la fotografía es de Michael Coulter. Entre el elenco de actores que
componen la película se encuentran: Hugh Grant, Julia Roberts, Rhys Ifans, Hugh
Bonneville, Emma Chambers, James Dreyfus, Tim McInnermy, Gina McKeen, Dylan
Moran, Matthew Modine, Emily Mortimer, Alec Baldwin y Richard McCabe.
El protagonista es William Tracker, el
propietario de una pequeña librería que tan solo vende guías de viajes en el
barrio londinense de Notting Hill. Un buen día la casualidad hace que la famosa
actriz Anna Scott termine en su librería cuando está de paso por Londres y lejos
de la escandalosa Hollywood. William se queda prendado de ella inmediatamente,
aunque en un principio ni se da cuenta de lo famosa que es. Ambos empiezan a
salir, pero la fama y las terceras personas (el desastroso compañero de piso de
William y el novio de Anna) no hacen más que complicar su relación. Tampoco
ayuda en nada que ella sea tan famosa y que tenga tanto miedo de que la prensa
se meta en su vida. William, en cambio, está acostumbrado a la sencillez lejos
de la prensa, no obstante se hace pasar por periodista equino para volver a
acercarse a ella. Anna también se siente fuertemente atraída por William desde
un primer momento, pero la fama la lleva a ser quizá más cauta de lo necesario.
El personaje de Anna Scott fue escrito como una versión ficticia de una estrella de Hollywood. El guionista, Richard Curtis, se basó en Julia Roberts para crear a Anna. Por eso ha sido redondo que fuese Julia quien aceptase este papel. Menuda casualidad.
Hugh Grant estuvo a punto de rechazar este
papel. El motivo, porque le parecía que era demasiado parecido a otros
personajes que ya había interpretado. Suerte que al final aceptó porque esta se
ha convertido en una de las películas más conocidas de toda su carrera. Y es
que si por algo se caracteriza Hugh Grant es por la cantidad de papeles como galán
de comedia romántica que ha hecho. Aunque esto le ha dado mucha fama, a veces
Hugh se quejaba porque quería hacer roles distintos como interpretar papeles de
malo o de bicho raro. Por suerte ahora que ya es más mayor ya no le llaman para
comedias románticas. Y ahora que empezado a hacer de malo o de perturbado
parece ser que está feliz con esta nueva etapa en su carrera.
Una escena que muchos destacan es esa en
la que el grupo de amigos y Anna están cenando juntos y compiten por ver quien
se come el último brownie. Las reacciones de los actores resultan muy naturales
porque había mucha química entre todo el reparto tanto fuera como dentro de
cámara. Por eso esta escena fluye tan bien y
al espectador le genera cierta incomodidad y angustia, tal y como tiene
que ser.
La famosa frase que dice Anna: “Solo soy una chica, de pie frente a un
chico, pidiéndole que la quiera”, se ha convertido en una de las citas más
románticas de la historia del cine de los noventa. Richard Curtis, el
guionista, dudaba acerca de si sonaría demasiado cursi. Suerte que al final sí
que la incluyó porque refleja muy bien la situación de los personajes y se ha
convertido en una frase icónica. Con esta frase Anna nos recuerda que por muy
famosa que sea ella no es un robot sino una persona normal y corriente con sentimientos
a pesar de ser considerada toda una celebridad.
La conocida escena en la que William va
caminando y van pasando las estaciones, parece que esté rodada en un único plano
secuencia. Pero no es así. Existen cortes invisibles a lo largo de esta escena.
Visualmente es una de las escenas más recordadas de la película.
La famosa librería que aparece en la
película, Travel Bookshop, está
inspirada en una librería real de Notting Hill. Para la película se usaron los
exteriores pero el interior fue recreado en un plató. A pesar de esto, tras
estrenarse la película, la librería real hizo el agosto recibiendo las visitas
de los fans.
Notting Hill fue
todo un éxito en taquilla. Consolidó el boom de las comedias románticas británicas
de los noventa. Además, ayudó a reforzar la imagen de la ciudad de Londres como
un escenario romántico internacional. No podemos olvidarnos de la futura Love Actually (2003), la comedia romántica
navideña por excelencia con Londres (entre otras ciudades) como escenario
principal. Película en la que, por cierto, también aparece Hugh Grant, esta vez
como primer ministro británico y con una novia deslenguada.
Por aquí te dejo el
tráiler de Notting Hill:
Notting Hill
contó con un presupuesto de 42.000.000 dólares y una recaudación total de
363.889.678 dólares. La película se estrenó el 21 de mayo de 1999 en Estados
Unidos, y el 5 de agosto de 1999 en España.
Notting Hill fue
nominada en los 57 Globos de Oro en las categorías de Mejor película de comedia
o musical, Mejor actor principal de comedia o musical para Hugh Grant, y Mejor
actriz principal de comedia o musical para Julia Roberts. En los Premios BAFTA
obtuvo una nominación en la categoría de Mejor film británico y otra en la de
Mejora actor secundario para Rhys Ifans. En los 12 Premios de Cine europeo fue
nominada en la categoría de Mejor película. Para los Satellite Awards la nominaron en la categoría de Mejor película de
comedia o musical, Mejor actriz principal de comedia o musical para Julia
Roberts y Mejor actor de reparto de comedia o musical para Rhys Ifans.
A parte de Cartas a Julieta y de Kate y
Leopold, este mes de San Valentin también quiero recomendarte Notting Hill. Al igual que Kate y Leopold, Notting Hill está disponible en la plataforma SkyShowTime.
Esta película es un clásico del cine romántico y una pequeña joya británica que
no debe pasar desapercibida. De modo que si estás buscando una película bonita
y agradable, que te trasmita ese rollo tan cozy, y no te quieres complicar
demasiado la vida, Notting Hill es la
película que tienes que ver. Es la clásica historia de amor linda y sincera
entre dos personas que provienen de mundos muy distintos.
“Creo que deberíamos tomar decisiones
basadas en la felicidad, no en el miedo”.
William Tracker.
Kate y Leopod (mismo nombre en su
título original) es una película estadounidense de 2001, dirigida por James
Mangold, y escrita por James Mangold y Steven Rogers en base a la historia de
Steven Rogers. La música es de Rolfe Kent. Y la fotografía es de Stuart
Dryburgh. Entre su elenco se encuentra: Meg Ryan, Hugh Jackman, Liev Schreiber,
Beckin Meyer, Natasha Lyonne, Brad Whitford, Philip Bosco, Charlotte Ayanna,
Paxton Whitehead, Spalding Gray, Josh Stamberg, Matthew Sussman, Kristen
Schaal, etc.
En la película el exnovio y vecino/amigo
de una importante ejecutiva, Kate, trae desde el pasado a un duque y también
inventor del siglo XIX llamado Leopold. Lo lleva a Nueva York donde todo es
ruidoso y demasiado moderno para el pobre y confuso duque. Por causas del
destino el duque y la ejecutiva se encuentran y terminan enamorándose. Pero
ambos pertenecen a mundos muy distintos y sus planes de futuro también son muy
diferentes. Tienen que enfrentarse a importantes decisiones. La barrera del
tiempo hará que difícilmente Kate y Leopold puedan llegar a estar juntos.
Para poder interpretar al personaje de
Leopold, Hugh Jackman tuvo que ir a clases de etiqueta del siglo XIX. Allí
aprendió modales, baile de salón e incluso a montar a caballo. Y todo para
poder ajustarse lo mejor posible al personaje de Leopold.
Cuando ruedan el spot de la margarina en
la película, parte del equipo del rodaje de Kate
y Leopold aparece como si formaran parte del anuncio. Es un cameo curioso.
Como una película dentro de una película.
El director de la película, James Mangold,
también tuvo un cameo en la misma. Aparece discutiendo con Kate sobre la
protagonista de una película que ella está viendo.
Cuando Meg Ryan (Kate en la película) supo
que Hugh Jackman (Leopold en la película) iba a pasar solo su aniversario de
boda por culpa del rodaje, Meg llamó a la mujer de Hugh para invitarla a cenar
para que no se quedase sola ese día. Tan solo me pregunto si invitaron también
a Hugh a la cena o si realmente él sí que terminó pasando solo su aniversario.
Originariamente la película incluía
referencias más explicitas a que Kate sería la tatarabuela de Stuart. Pero esas
referencias se eliminaron finalmente antes del estreno en las salas de cine
porque resultaban un poco incómodas ya que Kate había salido con Stuart. En
fin, personalmente creo que habría estado bien dejar estas pequeñas miguitas
puesto que ninguno de los dos podíasaber que estaban curiosamente emparentados
en épocas distintas.
A la hora de hacer la película fueron muy
cuidadosos con los detalles históricos curiosos. Durante el discurso de la
inauguración del puente en 1876, detrás de Leopold se ve agitar una bandera de
Estados Unidos con nada más y nada menos que 37 estrellas, justo la cantidad de
estados que tenían en su momento.
Por aquí te dejo el tráiler de Kate y
Leopold:
Kate y Leopold contó con un
presupuesto de 48.000.000 dólares y una recaudación total de 76.019.048
dólares. La película se estrenó el 25 de diciembre de 2001 en Estados Unidos, y
el 12 de abril de 2002 en España.
En la 74 edición de los Premios Oscar Kate y Leopold fue nominada en la categoría
de Mejor canción por "Until..."
(Sting).En la 49 edición de los
Globos de Oro Hugh Jackman recibió una nominación como Mejor actor; y la
canción "Until..." (Sting) se llevó el Óscar a Mejor Canción original. Finalmente en
la 7 edición de la Chritics Choice Awards
también nominaron a la canción "Until..."
(Sting).
En el artículo anterior te recomendé Cartas a Julieta como película para el
mes de San Valentín. Hoy te recomiendo Kate
y Leopold, una película que está disponible en la plataforma SkyShowTime.
Es una pequeña joya romántica atemporal puesto que, al igual que sus
protagonistas que vienen de dos mundos tan distintos, no pasa de moda. Si te
gusta el romance, las películas ambientadas en otra época o en la ajetreada
Nueva York, Kate y Leopold es la
película que estás buscando.
“De donde yo vengo, el pan tostado es
fruto de reflexión y estudio”.